El lado kink de la vida

22.05.2019

¿Qué extraño mecanismo sentimental determina que conectemos con una música aparentemente lejana, desconocida, ajena y nos emocionemos como si fuese nuestra canción de cuna?

Cada vez que escucho Death of the clown recuerdo mi primera vez con esa canción: un melancólico aire de evocación, una tristeza envolvente y una poética sensación de que todo es un pestañeo, que se puede terminar en cualquier momento, y que -si fuese así- mejor que el final sea con el coro de esa maravillosa composición de los hermanos Davies.

Puede que para algunos The Kinks suene a marca de perfume. No saben lo que se han perdido ni lo que se pierden. Estos tipos se adelantaron 50 años a su tiempo. Hoy suenan vanguardistas, están en mi podio con los tres o cuatro elegidos en mi álbum de oro.

Hay un tono kink para las canciones: melodías hipercuidadas, tono burlón, la melancolía propia de sensaciones como el abandono o el adiós, y algunas travesuras vocales que apuntan a reírnos de esta absurda tragedia que es la vida.

Mientras tecleo estas líneas tengo como fondo uno de sus mejores discos, Are The Village Green Preservation Society, pletórico de psicodelia, ironías varias y una musicalidad única.

Escuchando esta colección de obras maestras me pregunto qué lleva a tanta gente a perder tiempo en pavadas como el trap o el reggaeton. Aunque, por otro lado, aprecio que las mayorías y yo vivamos divorciados. Nunca me llevé con lo correcto, la moda y esas cosas que cierta gente -incluidos numerosos escritores y periodistas que viven capitulando- adopta como propias para parecerse a alguien que al que nunca podrán imitar.

Yo me quedo en mi cueva con Days, Johnny Thunder, Animal farm, Lola y toda la flora y fauna del mejor rock y pop de la historia. The Kinks es una banda indispensable en mi vida. Como Pink Floyd, Joaquín Sabina, Los Stones, Bob Dylan, Charly, Serú y algunas pocas firmas más.

Otros se aturden con sonidos precocidos. Yo prefiero pensar que en nuestra vida nos esperan Better things.

© 2026  Carlos Algeri. Todos los derechos reservados.
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar